Muy interesante y fácil de leer esta obra, que nos situa a principio del siglo XX, en la tempestuosa revolución política y social de una nueva era.Tiene toques de naturalismo; cuando nombra partes del cuerpo, enfermedades, plantas ... por su denominación más técnica. En estos años, se imponen las primeras normalizaciones del conocimiento. Se regula el saber.
Describe las actitudes políticas, las triquiñuelas y pretensiones oscuras, las manos negras que están detrás de las caras bonitas.
Ataca al caciquismo y servilismo, esas almas sin voluntad, sin conocimiento de su realidad, explotadas por inhumanos caciques.
El machismo acérrimo, la razón de los pantalones, las diferentes formas de medir los mismos pecados.
La rudeza rural, el costumbrismo básico, inalterable, cotidiano y justificado.
La historia está contada con el personaje de un sacerdote de pueblo que es destinado a los pazos de Ulloa. La impresión tétrica de su primer encuentro con el lugar marcará todo el devenir de los acontecimientos.
Poco antes de llegar al caserío se topa con el propio marqués y su mayordomo, los cuales le dan una idea de simpleza del lugar. Esto se confirma al llegar a la cocina y realizar la primera cena, donde el sacerdote, observa singularidad extrañas e inesperadas.
Torpe y ciego para averiguar por sí solo lo que ocurre en la casa, vive los siguientes días ruborizandose y preocupado por el incesante acercamiento de una de las criadas.
Cuando decide deshacerse de su constante presencia, es invitado a una celebración en un caserío vecino. Allí con los efectos de una suntuosa y abundante comida, regada por mucho vino, las lenguas se disparan; con chistes y chascarrillos. El joven sacerdote se siente aludido y tras un enfado desmedido, en un lugar apartado el otro cura le cuenta la verdadera situación.
Alarmado por la falta de rigor cristiano, decide casar al señor marques con una mujer de bien, una mujer de Santiago. Para ello realizan un viaje, y de las chicas que conoce, la que le gusta parece que tiene algún que otro antecedente, que si se mirarán los suyos no sería nada pero en este caso basta para descartarla y quedarse con la más fea y enfermiza.
Tras una pequeña luna de miel, ambos vuelven a los pazos. Ella está embarazada, pero tras el nacimiento de una niña, se produce un distanciamiento entre los dos esposos. A la vez que el marido vuelve con su concubina, con la que ya había engendrado un hijo varón. La esposa harta de ver y vivir los desapegos hacia su hija y su persona, siente miedo y pide ayuda al cura para escapar a Santiago.
Pero los acontecimientos, se suceden rápidos. Esa misma noche el mayordomo intenta avisar al marques de la traición de su mujer, dándole muerte un secuaz vengativo de un cacique local que ha perdido las elecciones por culpa de su engaño.
Interesante la trama, sobretodo al final cuando se comprimen los acontecimientos en un espacio de tiempo menor. El preámbulo descriptivo de la situación inicial es mas liviano que con Clarín en la Regenta.
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