miércoles, 2 de julio de 2008

El buscón

Este libro, me ha sorprendido por varios motivos.
En primer lugar está escrito en un Castellano más antiguo del que esperaba. Me costaba entender expresiones y se me hacía difícil seguir la trama correctamente. Esto me ha hecho reflexionar sobre la evolución de la lengua, o mejor dicho las distintas aceptaciones y usos de términos más o menos de moda. 
Lo que puede parecernos escrito en una lengua imperecedera y por siempre comprensible por los homónimos parlantes, se puede diluir en modismos y expresiones mutantes.

Otro aspecto que me llamó la atención es que inicialmente creía no saber nada de esta obra, solo críticas de terceros y comentarios, pero estaba casi seguro que no había leido nada de ella ni me había aproximado. Esto no era así, en el instituto, en el libro de lengua o literatura, recordaba el capítulo del licenciado Cabra. Cuando lo volví a leer, casi lo sabía de memoria y me alegré de poder situar aquel fragmento literario que pululaba en mi cabeza sin poder situarse en ningún libro concreto. Sin embargo me hizo reflexionar en lo que había aprendido utilizando aquel fragmento, que en mi libro de texto estaba tan subrayado, había buscado significados, había marcado metáforas, ... pero estaba totalmente perdido en el universo literario. Tal vez solo se pretendía eso, pero aunque seguro que al píe venía la nota bibliográfica, poco o nada sirvió.

La tercera revelación fue la risa repentina e irreprimible que desató uno de los capitulos; ese donde Don Pablos viaja acompañado de un "poeta", me hizo imaginar la situación de lo más divertida, ... tanto que no paré de reirme al imaginar la situación que se había formado. Esto no me ocurrió en otra parte del libro, ni en otros tantos que he leido, incluso leí uno de chistes que no consiguió el mismo efecto. No se si lo provocó el propio libro o fue cuestión mia, pero desde luego que fue algo inaudito.


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