
Una obra teatral, sobre la hipocresía y la ambición personal, y de como se puede corromper la injusta justicia ante soluciones mundanas, buenas para muchos y perniciosas para pocos.
Un par de malandrines, llegan a un nuevo pueblo haciendose pasar por señor y criado de mucho valor y nobleza. Adelantados a su equipaje y rentas, son recibidos por hostelero y restaurados facilitando y adelantando todo tipo de exquisitos tratos y servicios.
Endeudados con todo el pueblo, tan sólo logra reconocerlos el más rico, en otro tiempo tan malandrín como ellos. De manera que su hija se enamora del supuesto noble timador.
Oponiendose a la unión el rico padre hace llamar a la justicia, que ante todo el pueblo revela las causas que tienen abiertas en tantas partes. Pero la situación da in giro, cuando el malandrín proponen a todo el pueblo consumar la boda, ganar la herencia del más rico y saldar sus deudas con todos los del pueblo, en lugar de anotar por cuenta propia cada uno de los delitos en el libro de la justicia. Sin nunca tener oportunidad de recuperar las rentas perdidas, por mucha condena que sufran los culpables.
Nos presenta una sociedad corrompida por la justicia, una norma que no tiene fin en si, sino el disimular la perniciosidad de los actos. Cuando llega el momento de sofocar el delito, no dudará en ocultarlo y poner la mano para cobrar. Así todo el pueblo con sus intereses se enfrenta a una única persona que defendiendo su retan acusa a los truhanes de su delito.